- BARES ICÓNICOS DONDE COMER "PESCAITO" FRITO EN GRANADA: EN BARRIOS, CENTRO Y ALFGUNO MUY POCO CONOCIDO PERO IMPRESCINDIBLE- GRANADA HOY
l aroma a fritura recién hecha sigue marcando el pulso de muchas barras en Granada, donde el ‘pescaíto’ frito mantiene su sitio entre las costumbres más reconocibles de la ciudad. Más allá de modas y cartas cambiantes, hay bares que han hecho de este producto una seña de identidad, con recetas que se repiten casi sin variaciones y que siguen atrayendo tanto a clientes habituales como a quienes buscan ese sabor concreto, crujiente y directo.
Este recorrido reúne algunos de esos locales repartidos entre el centro y los barrios, con nombres conocidos y otros que pasan más desapercibidos, pero que conservan una clientela fiel. Sitios donde el producto y la forma de trabajarlo marcan la diferencia, y donde el ‘pescaíto’ frito sigue funcionando como punto de encuentro cotidiano, sin necesidad de grandes artificios: solo buen género.
Los Diamantes
Con varios establecimientos repartidos por la ciudad, son uno de los veteranos más reconocidos por su forma de freir el pescado, su frescura y sus tapas abundantes. De sus establecimientos, el más 'icónico' es el ubicado en la Calle Navas, muy cerca del Ayuntamiento de Granada.
Los Marianos
También una marca registrada del 'pescaíto' frito granadino y con varios establecimientos. Los Marianos es sinónimo de calidad con aroma a mar.
La esquinita de Javi
Conocidísimo lugar donde la fritura es religión en el centro de Granada. Aunque se pueden pedir grandes raciones de esta especialidad, en La esquinita de Javi también son famosos por su arroz.
Freiduría Santa Mónica
La freiduría Santa Mónica quizás no sea tan conocida como los anteriores establecimientos, aunque quien lo hace, se hace fiel a su forma de tratar la fritura. No en vano están abiertos en Albolote, Maracena y el Zaidín.
La freiduría de Tere
Con un concepto distinto, el de ' para llevar' o 'take away', la freiduría de Tere es una institución en pleno latido granandino. Ubicado en la plaza Pescadería, entre Bib-Rambla y la Catedral, si te pasas por el pequeño local puedes llevarte tu fritura para comer con vistas en cualquier parte del centro.
Casa Julio
De vuelta a toda una institución gastronómica en torno al pescaíto frito. Casa Julio, el bar original, está ubicado muy cerca de Plaza Nueva, en una de las calles que cortan Calle Elvira. En este precioso y mítico bar granadino son especialistas en tratar el género y dar lo mejor de sí.
El Ancla
Cierra el listado un bar de barrio, de los de toda la vida, donde siempre que se acude, se sabe que se saldrá saciado con calidad y buen precio. Es el Ancla, ubicado a espaldas del Estadio de los Cármenes es, además, un templo de previas en los días de partido.
-GRAN FAMILIA DE GUALCHOS: UNO DE LOS COLES MÁS PEQUEÑOS DE LA COSTA TROPICAL CUENTA CON MENOS DE 30 ALUMNOS DE 9 NACIONALIDADES- COSTA TROPICAL
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En el colegio Sierra Lújar de Gualchos no importa la edad, todo el alumnado se conoce, se saluda por el pasillo y comparte momentos de diversión en el recreo. El ambiente familiar se respira en cada rincón, aquí se ofrece una atención personalizada y un seguimiento más cercano al algo menos de una treintena de alumnos y alumnas que se forman en sus clases. Este centro educativo formado por 28 niños y niñas de 9 nacionalidades distintas, es el ejemplo de la necesidad de reforzar a los pueblos de servicios para evitar la despoblación.
Aunque todos hablan en español, en sus pupitres se entremezclan el inglés con el danés o el marroquí con el cubano. Una niña de seis o siete años corre por el patio al ver llegar a su madre con una gran sonrisa. Todos hablan en español, pero de vez en cuando se escucha alguna palabra suelta en otro idioma que los niños van integrando en su vocabulario.
En el cole han organizado una jornada de puertas abiertas para que los padres de futuros alumnos vean las instalaciones y vivan en primera persona el ambiente familiar y de comunidad que se respira por todos lados. "Aquella fue mi clase, pero nosotros teníamos los pupitres puestos en forma de semicírculo", apunta una antigua alumna del colegio que ahora regresa a las instalaciones educativas como madre de una alumna. "Me encantaría volver a esta época, era todo tan guay, sin preocupaciones de ningún tipo. Éramos tan pocos que aprendías de verdad, era como tener a un profesor particular", apunta su acompañante, que repite la circunstancia de volver años después como madre de un alumno.
"Tenemos solo 28 niños en el colegio repartidos en ciclos y trabajamos con ellos de la manera más individualizada posible. También salimos todo lo que se puede para que estén en contacto con la naturaleza, el entorno y con ellos mismos, que aprendan juntos, somos un cole muy familiar y los padres también son muy participativos", explica a Granada Hoy Cristina Riquelme, la directora del centro que antes de estar al frente de la dirección hizo las veces de maestra durante más de una década.
Dos antiguas alumnas regresan a su colegio, ahora como madres / Alba Feixas
El alumnado no son solo niños del pueblo, algunos años han tenido a pequeños de otros núcleos de población porque los padres han primado el tipo de educación que se da en el centro antes que la distancia. Otros tantos son los hijos de familias jóvenes de Castell que han decidido empezar su nueva vida en Gualchos por la imposibilidad de encontrar una vivienda asequible en otro sitio.
Riquelme reconoce que aunque son un colegio pequeño, no están considerados como colegio público rural, por lo que no cuentan con el mismo presupuesto. Intentan gastar poco y cuando surge algún viaje o iniciativa que necesita fondos recurren al AMPA, a los padres o incluso a los negocios de la zona, que colaboran desinteresadamente.
La directora del AMPA La Mina, Viviane Danion, destaca la suerte que tienen en el pueblo con este colegio, y especialmente con el ciclo de infantil, "como familias tenemos la suerte de tener a nuestros pequeños en un centro pequeño que ofrece una atención tan personalizada, es algo que no se encuentra en otros centros".
Danion explica que actividades como esta jornada de puertas abiertas, con desayuno incluido, se puede realizar gracias a la colaboración de los comercios y los fondos del AMPA, que no solo se destinan para excursiones o fiestas del cole, también se destina a pequeños arreglos que surgen en la instalación y que hay que afrontar porque no se puede buscar otro tipo de financiación.
Esta madre es otro ejemplo del atractivo que ofrecen los pequeños pueblos con servicios a la gente extranjera. Natural de Francia, lleva viviendo en Gualchos desde hace 14 años, "mis hijos nacieron aquí, son gualcheros, y naturalmente vinieron a este colegio", por lo que recalca que si este centro no estuviese en funcionamiento, se habría planteado hace unos años irse de la zona, algo que apunta, le habría pasado a otras tantas familias que se han asentado en la zona. Además, destaca que gracias al Ayuntamiento se ofrece un servicio de aula matinal, lo que permite a muchos vecinos mantener la conciliación entre el trabajo y la familia.
Gran parte del alumnado durante una jornada de puertas abiertas / Alba Feixas
Durante la visita al centro, una pareja que se interesa por las instalaciones para instalar en un futuro a su pequeño, se interesa por el modelo educativo. "Si juntan distintas edades, ¿cómo se imparten las materias?", pregunta con curiosidad, mientras la directora del centro con una sonrisa responde que están agrupados por ciclos y se trabajan temas en común, "según lo que toque ese día, se habla para todos, se hace un repaso para los más grandes y conocimiento para los pequeños, y se va trabajando en distintos niveles. Una vez que te acostumbras es muy enriquecedor".
Viviendas sociales
Una de las medidas que tomó el Ayuntamiento de Gualchos - Castell de Ferro fue la de priorizar a las familias con niños en el centro o con propósito de matricular a los más pequeños, en la adjudicación de unas viviendas sociales que hay junto al centro escolar. "Desde el Ayuntamiento nuestra preocupación era que se cerrase este colegio que da un servicio muy importante y que no podemos dejar morir. Al final, cuando los colegios cierran suponen una pérdida irreparable para los pueblos pequeños", señala la alcaldesa, Antonia Antequera.
Al hilo, señala que el Consistorio llegó a un acuerdo con la empresa que ofrece el servicio de aula matinal en Castell de Ferro, cubriendo las plazas necesarias para llegar al mínimo y que el servicio sea rentable y lo ofrezcan. Un acuerdo que se cubre con fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género.
"Hay muchas familias que se dedican a la agricultura y empiezan a trabajar muy temprano, por eso era importante que este servicio también se mantuviera y darles servicio", añade Antequera.
El centro mantiene abierta la matriculación para el próximo curso hasta el 31 de marzo, y anima a las familias de la zona que se estén planteando una formación más especializada para sus pequeños que visiten las instalaciones.